Comenzar una tesis doctoral puede sentirse como enfrentarse a una hoja en blanco sin saber exactamente qué escribir, por dónde empezar o incluso si la idea que tenemos es la adecuada. A esa incertidumbre se suman el trabajo, la familia, otras responsabilidades y los momentos de bloqueo que forman parte del proceso.
Pero construir una tesis doctoral no consiste únicamente en llenar páginas. Es un proceso de formación intelectual en el que leer, investigar, organizar ideas, escribir, revisar y argumentar permiten avanzar hacia una comprensión más profunda del tema elegido.
En el webinar Voces CEDALC, la doctora Irma María Olis Barreto compartió, desde su experiencia como investigadora, docente y directora de tesis, algunas claves para recorrer ese camino: comenzar desde los intereses y experiencias propias, investigar antes de escribir, organizar las ideas, establecer rutinas y entender que los bloqueos también hacen parte del proceso.
¿Por qué empezar una tesis doctoral puede ser tan difícil?
Uno de los primeros desafíos es enfrentarse a la incertidumbre. Al comenzar un doctorado, no siempre existe claridad sobre el tema, el objeto de estudio, la pregunta de investigación o la manera de convertir una inquietud inicial en un proyecto.
La experiencia compartida durante el webinar muestra que este proceso puede estar acompañado por dudas, temores y bloqueos. Incluso pueden existir períodos en los que avanzar resulta difícil porque la información no aparece, no se comprende todavía o la idea inicial necesita transformarse.
“La hoja en blanco” no representa solamente la falta de palabras. También representa el comienzo de un proceso en el que todavía estamos descubriendo qué queremos investigar y cómo queremos hacerlo.
Por eso, una de las primeras claves es entender que no necesariamente se empieza con todas las respuestas. Se empieza explorando.
1. Encuentra un tema que realmente te interese
La motivación ocupa un lugar importante en la construcción de una tesis doctoral. Durante el webinar, Irma María Olis Barreto destacó la importancia de conectar la investigación con aquello que realmente interesa y apasiona al investigador.
Las experiencias laborales, académicas y personales pueden convertirse en puntos de partida para identificar preguntas y problemas de investigación. Haber trabajado durante años en un campo, enfrentarse a una situación determinada o reconocer una pregunta que permanece abierta puede ayudar a encontrar una dirección.
Esto no significa que el tema inicial vaya a mantenerse exactamente igual. Al contrario: leer, conversar y participar en espacios académicos puede hacer que esa primera idea se transforme y adquiera mayor precisión.
2. Investiga antes de intentar tenerlo todo resuelto
Una idea comienza a tomar forma cuando se investiga sobre ella. Leer artículos, libros, capítulos, tesis, conferencias y otros materiales permite conocer qué se ha dicho, identificar conceptos y descubrir nuevas preguntas.
La investigación también ayuda a comprobar si el tema que inicialmente parecía interesante tiene posibilidades de convertirse en un problema de investigación más definido.
Por eso, ante una idea inicial, algunas preguntas pueden orientar la exploración:
- ¿Qué se ha investigado sobre este tema?
- ¿Qué autores han trabajado sobre esta problemática?
- ¿Qué aspectos todavía generan preguntas?
- ¿Qué información existe y qué vacíos pueden identificarse?
- ¿Cómo se relaciona este tema con mi experiencia y mi campo de conocimiento?
Investigar, en esta etapa, no significa tener inmediatamente una respuesta definitiva. Significa ampliar el conocimiento necesario para comenzar a construirla.
3. Organiza las ideas para salir de la hoja en blanco
Leer mucho puede producir un nuevo problema: tener demasiada información y no saber qué hacer con ella.
Una de las estrategias compartidas en el webinar fue organizar las ideas mediante apuntes y mapas conceptuales. Estas herramientas permiten visualizar relaciones entre conceptos, separar temas y subtemas y reconocer cuáles elementos tienen mayor relación con el problema que se quiere estudiar.
La organización también ayuda a convertir una lectura pasiva en un proceso de construcción. Mientras se lee, tomar notas con palabras propias, registrar referencias y relacionar las ideas permite comenzar a construir una mirada sobre el tema.
4. Divide el proceso en tareas más pequeñas
Una tesis doctoral es un documento amplio y complejo. Intentar resolverlo todo al mismo tiempo puede aumentar la sensación de bloqueo.
Una alternativa es dividir el trabajo en partes: leer sobre un concepto, organizar referencias, desarrollar una pregunta, escribir un apartado, revisar un capítulo o profundizar en un subtema.
Trabajar por partes permite reconocer avances concretos incluso cuando el documento completo todavía parece lejano.
5. Establece rutinas para investigar y escribir
El proceso doctoral debe convivir con otras responsabilidades. El trabajo, la familia, la vida social y los compromisos cotidianos pueden hacer difícil encontrar tiempo para investigar y escribir.
Por eso, otra de las recomendaciones compartidas durante el webinar fue establecer rutinas. Identificar los momentos del día en los que resulta más fácil leer, escribir u organizar información puede ayudar a convertir el trabajo de investigación en una práctica constante.
No se trata necesariamente de avanzar grandes cantidades todos los días. Se trata de crear condiciones que permitan mantener el proceso activo.
6. Aprende a convivir con los bloqueos
Los bloqueos no significan necesariamente que una investigación esté mal encaminada. Durante la construcción de una tesis pueden existir días de gran productividad y otros en los que resulta difícil avanzar.
La recomendación no es esperar a que desaparezca toda dificultad para continuar, sino desarrollar estrategias que permitan volver al proceso: releer, buscar nueva información, conversar sobre el tema, organizar las ideas o dividir nuevamente una tarea compleja.
También es importante aceptar que escribir una tesis implica revisar y transformar lo escrito. Un primer borrador no tiene que ser la versión definitiva.
La tesis doctoral se construye avanzando, revisando, cuestionando y volviendo a escribir.
7. Conversa sobre tu investigación
Aunque el proceso de investigación puede sentirse solitario, hablar sobre la idea puede ayudar a descubrir nuevas perspectivas.
Conversar con profesores, compañeros, colegas o personas que conozcan el tema permite explicar lo que se quiere investigar y detectar aspectos que todavía no están claros.
Explicar una idea en voz alta también puede ser una forma de poner a prueba su coherencia: si resulta difícil explicar qué se quiere investigar, probablemente todavía haya elementos que necesitan mayor exploración.
8. Define qué investigar, para qué y cómo
A medida que avanza la exploración, la investigación comienza a adquirir una estructura más definida. En la experiencia compartida por la doctora Irma María Olis Barreto aparecen tres preguntas especialmente importantes:
- ¿Qué investigar? Permite delimitar el tema y definir aquello que se quiere conocer.
- ¿Para qué investigar? Ayuda a establecer el propósito y los objetivos de la investigación.
- ¿Cómo investigar? Lleva a considerar la metodología, las técnicas y los instrumentos necesarios para recoger y analizar información.
Estas decisiones no aparecen necesariamente todas al principio. Se van construyendo a medida que el investigador profundiza en el tema, revisa antecedentes y comprende mejor el problema que quiere estudiar.
9. Organiza las fuentes desde el comienzo
La organización bibliográfica es otra parte fundamental del proceso. Registrar desde el inicio los textos consultados, sus autores y las referencias utilizadas facilita posteriormente la escritura y la construcción de la bibliografía.
Durante el webinar también se destacó la importancia de revisar las referencias bibliográficas de los textos que resultan especialmente útiles. Una fuente puede conducir a otras investigaciones y ampliar el mapa de conocimiento sobre el tema.
Trabajar con orden desde las primeras etapas puede evitar dificultades posteriores y facilitar la incorporación de citas y referencias de acuerdo con las normas académicas requeridas.
10. Escribe para pensar, no para esperar la perfección
Uno de los aprendizajes más importantes del webinar es que escribir también es una forma de pensar.
Esperar a tener la idea completamente terminada antes de escribir puede convertirse en otro bloqueo. En cambio, escribir borradores permite identificar contradicciones, encontrar vacíos, reorganizar argumentos y descubrir nuevas preguntas.
La revisión forma parte de ese proceso. Un capítulo puede necesitar cambios después de volver a leerlo o recibir retroalimentación de otra persona. Esa revisión no significa que el trabajo haya fracasado: significa que la investigación continúa construyéndose.
De la tesis como documento a la construcción de pensamiento propio
Una tesis doctoral no representa únicamente la culminación de un programa académico. En el proceso descrito durante el webinar, investigar implica aprender sobre un tema hasta desarrollar una posición propia frente a él.
Leer, comparar, analizar información, recoger datos, interpretar resultados y argumentar permiten que el investigador avance hacia un conocimiento más profundo y especializado.
Por eso, el propósito no está únicamente en terminar el documento. También está en convertirse en una persona capaz de pensar, argumentar y sostener una postura fundamentada sobre aquello que investigó.
“El verdadero propósito que tenemos no es terminar la tesis, sino convertirnos en esa persona que puede pensar, argumentar y sostener su propio vuelo.”
De la hoja en blanco al vuelo propio
Empezar una tesis doctoral puede parecer abrumador porque al principio existen más preguntas que respuestas. Sin embargo, la incertidumbre inicial también puede ser el punto de partida para explorar, leer, conversar y construir una pregunta de investigación.
La experiencia compartida por Irma María Olis Barreto muestra un recorrido que va desde la hoja en blanco hacia una investigación cada vez más estructurada: encontrar un tema que genere interés, investigar, organizar las ideas, definir preguntas y objetivos, elegir una metodología, escribir, revisar y construir una postura propia.
El vuelo propio no aparece de un momento para otro. Se construye paso a paso, con conocimiento, disciplina, organización y apertura para aprender durante el camino.
Y quizá esa sea una de las ideas más valiosas para quien está comenzando: no es necesario tener toda la tesis resuelta para empezar a investigar; es investigando como muchas de las respuestas comienzan a aparecer.
Una ruta para comenzar
- Identifica un tema que realmente te interese.
- Explora qué se ha investigado sobre él.
- Lee y registra las ideas que encuentres.
- Organiza la información mediante apuntes, esquemas o mapas conceptuales.
- Formula preguntas y empieza a delimitar el problema.
- Define progresivamente tus objetivos.
- Explora qué metodología puede responder mejor a tus preguntas.
- Establece una rutina de lectura y escritura.
- Comparte tus ideas y escucha retroalimentación.
- Escribe, revisa y vuelve a escribir.