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De la intuición al conocimiento: cómo construir una metodología de investigación

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Yolima Páez Sanabria
Dra. Ciencias de la Educación

Investigar comienza muchas veces con una intuición: algo que observamos en nuestro entorno, una pregunta que aparece en la práctica o una situación que despierta nuestra curiosidad. Pero entre esa primera inquietud y la construcción de conocimiento existe un camino que necesita ser pensado: la metodología de investigación.

Más que un capítulo que se agrega al final de una tesis, la metodología permite definir cómo vamos a acercarnos al problema, qué decisiones debemos tomar y qué herramientas pueden ayudarnos a comprender aquello que queremos investigar.

En el webinar Voces CEDALC, la doctora Yolima Paéz Sanabria compartió su experiencia en la construcción metodológica de su investigación doctoral y mostró cómo ese camino puede transformarse a medida que el investigador conoce mejor su problema, dialoga con otras perspectivas y se encuentra con las particularidades de la realidad que estudia.

La metodología no es un capítulo más de la tesis

Uno de los principales planteamientos del webinar es que la metodología no debería entenderse como una sección aislada de la investigación.

La metodología es el conjunto de decisiones que permite llevar una pregunta de investigación hacia un proceso concreto de construcción de conocimiento. Es el momento en el que el investigador comienza a definir cómo va a acercarse a aquello que quiere comprender, explicar, interpretar o transformar.

La metodología es el astrolabio que transforma un mar de dudas e inquietudes en algo más concreto y en una visión de territorio.

La metáfora del astrolabio resulta especialmente poderosa porque muestra que investigar no consiste simplemente en avanzar en una dirección predeterminada. También implica orientarse, tomar decisiones y ajustar el rumbo cuando las condiciones del camino cambian.

Todo comienza con una pregunta y un problema

Antes de elegir instrumentos o técnicas, existe una pregunta fundamental: ¿qué quiero investigar?

Las preguntas de investigación pueden surgir de la cotidianidad, del trabajo, de la escuela, de experiencias personales o de fenómenos que llaman nuestra atención. Lo importante es convertir esa inquietud inicial en un problema que pueda ser delimitado, conceptualizado y estudiado.

En este proceso también aparecen los objetivos. La relación entre problema, pregunta y objetivos permite comenzar a darle dirección al proyecto y ayuda a determinar qué tipo de camino metodológico puede ser pertinente.

Por eso, elegir una metodología no debería ser el primer paso. Antes es necesario comprender qué queremos conocer y para qué queremos hacerlo.

El método debe responder a la naturaleza del problema

Uno de los aprendizajes centrales de la experiencia compartida por Yolima es que no existe una única metodología válida para todas las investigaciones.

El camino depende de aquello que se quiere estudiar y de la manera en que el investigador comprende la realidad.

Si el propósito es explicar, medir o predecir determinados fenómenos, pueden resultar pertinentes aproximaciones cuantitativas. Si la intención es comprender experiencias y realidades desde las perspectivas de quienes las viven, pueden abrirse caminos cualitativos e interpretativos.

También existen investigaciones que buscan transformar realidades o combinar teoría y práctica, así como enfoques que articulan diferentes perspectivas y estrategias.

La pregunta no debería ser simplemente “¿qué metodología está de moda?”, sino ¿qué camino responde mejor a la naturaleza de mi problema?

Ontología y epistemología: ¿cómo entiendo la realidad?

Elegir una metodología también implica preguntarse cómo entendemos aquello que queremos investigar.

La ontología se relaciona con la manera en que percibimos la realidad: qué vemos, qué reconocemos como fenómeno y cómo comprendemos aquello que ocurre a nuestro alrededor.

La epistemología, por su parte, lleva la pregunta hacia la construcción del conocimiento: ¿cómo podemos conocer aquello que estamos observando?

Estas decisiones no son abstractas. Tienen consecuencias sobre la manera en que formulamos las preguntas, nos acercamos a los participantes, recogemos información y construimos interpretaciones.

No existe un único camino metodológico

Una de las ideas que atraviesa la experiencia de Yolima es que los caminos de investigación son múltiples.

Su propia investigación comenzó desde las ciencias del lenguaje, pero el proceso la llevó a encontrar otras posibilidades de interpretación. La antropología abrió nuevas perspectivas y permitió cuestionar la idea inicial de que el fenómeno podía estudiarse únicamente desde el lenguaje.

El cuerpo y el territorio comenzaron entonces a adquirir importancia como elementos de aprendizaje y como dimensiones que podían ayudar a comprender mejor el problema.

Investigar también significa estar dispuesto a recalcular la ruta cuando el problema nos muestra que existen otras formas de comprenderlo.

El giro epistemológico también transforma al investigador

Cuando una investigación incorpora nuevas perspectivas, no solamente cambia el objeto de estudio. También puede cambiar la manera en que el propio investigador comprende aquello que está investigando.

En el caso presentado durante el webinar, ampliar la mirada implicó romper fronteras epistemológicas y dialogar con otras disciplinas.

Ese proceso exigió leer, conversar, contrastar perspectivas y cuestionar algunas ideas que parecían claras al comienzo.

Por eso, una investigación también puede convertirse en un proceso de transformación personal e intelectual.

Cuando la realidad cambia, la metodología también puede cambiar

Las investigaciones no siempre se desarrollan en las condiciones previstas inicialmente. El contexto puede cambiar y obligar al investigador a revisar sus decisiones.

En la experiencia de Yolima, la pandemia de COVID-19 atravesó el proceso doctoral y modificó las condiciones en las que estaba previsto realizar el trabajo de campo.

Lo que inicialmente estaba pensado para desarrollarse en espacios físicos tuvo que trasladarse a entornos virtuales. Esto modificó la manera de comprender conceptos como el espacio, el cuerpo y la interacción.

En lugar de significar necesariamente el fracaso del proyecto, ese cambio se convirtió en una oportunidad para revisar algunas ideas y generar nuevos aportes teóricos.

La metodología necesita flexibilidad

Una investigación rigurosa no es necesariamente una investigación rígida.

La experiencia presentada muestra que las decisiones metodológicas pueden necesitar ajustes cuando el investigador entra en contacto con la realidad y descubre elementos que no había previsto.

La flexibilidad no significa perder el rigor. Significa reconocer que el conocimiento también se construye a partir de lo que sucede durante el proceso de investigación.

La metodología debe tener suficiente estructura para orientar el camino, pero también suficiente apertura para responder a los hallazgos que aparecen durante el recorrido.

La etnografía como una forma de acercarse al fenómeno

En la investigación de Yolima, este proceso llevó a trabajar desde una perspectiva etnográfica y situada.

La etnografía permitió acercarse a los fenómenos sociales desde el campo y reconocer las experiencias de quienes participaban en la investigación.

En este recorrido aparecieron tres coordenadas fundamentales: corporalidad, espacialidad y escritura.

Estas dimensiones permitieron profundizar en una problemática relacionada con la enseñanza de la escritura y comprender cómo el cuerpo y el espacio también participan en los procesos educativos.

Los instrumentos deben ajustarse a la pregunta

Una vez definido el camino metodológico, aparece otra pregunta: ¿qué herramientas necesitamos para desarrollar la investigación?

En el caso presentado durante el webinar, se utilizaron tres instrumentos principales:

  • Observación participante: permitió registrar experiencias y situaciones directamente relacionadas con el campo de estudio.
  • Entrevista semiestructurada: permitió conversar con los participantes y profundizar en sus experiencias y perspectivas.
  • Narrativa biográfica: permitió recuperar historias de vida, experiencias, recuerdos y sentidos construidos alrededor del fenómeno estudiado.

La elección de estos instrumentos respondió a las características del problema y al propósito de comprender las experiencias de los maestros en relación con la escritura, el cuerpo y el espacio.

Escuchar al otro también es construir conocimiento

Una investigación cualitativa implica una relación particular con las personas que participan en ella.

En la experiencia compartida por Yolima, las voces de los maestros no fueron utilizadas simplemente como ejemplos o ilustraciones. Sus experiencias hicieron parte de la construcción teórica.

Esto implica reconocer al otro como sujeto y no solamente como fuente de información.

Las entrevistas, las narrativas y las observaciones permitieron que las experiencias de los participantes dialogaran con las lecturas y los conceptos utilizados en la investigación.

Las voces de los participantes y las perspectivas teóricas pueden dialogar para construir conocimiento, en lugar de situar una por encima de la otra.

¿Qué hacer cuando hay demasiada información?

El trabajo de campo puede producir una enorme cantidad de información. Entrevistas, observaciones, registros, notas y documentos necesitan ser organizados para poder encontrar relaciones y construir categorías.

Yolima contó que inicialmente recurrió a herramientas digitales para organizar y analizar sus registros. Sin embargo, llegó un momento en el que la cantidad de información y categorías emergentes hizo que el proceso se volviera difícil de manejar.

La solución fue volver a herramientas más artesanales: hojas, colores, impresiones, notas y matrices que le permitieran visualizar físicamente la información y trabajar sobre ella.

Esta experiencia muestra algo importante: la herramienta debe estar al servicio de la investigación y no la investigación al servicio de la herramienta.

Entre herramientas digitales y métodos artesanales

La tecnología puede facilitar la organización y el análisis de grandes cantidades de información, pero no siempre una herramienta más sofisticada produce automáticamente un mejor análisis.

En algunos momentos, volver al papel permitió a la investigadora observar relaciones, categorías y patrones de una manera diferente.

Lo importante no es elegir entre lo digital y lo manual como si fueran opciones opuestas. Lo importante es encontrar la combinación de herramientas que permita comprender mejor la información.

La teoría también puede surgir del campo

Otro aspecto relevante de la experiencia compartida es la relación entre metodología y teoría.

En lugar de construir primero un marco teórico completamente separado de la experiencia de campo, la investigación permitió que las voces de los maestros, las observaciones y los registros dialogaran con los conceptos y autores.

La idea de una teoría enraizada permite pensar que determinadas comprensiones pueden surgir desde las experiencias concretas y desde el contexto histórico en el que ocurren.

Lo que sucede en un aula hoy puede ser diferente de lo que ocurría hace cinco o diez años. Por eso, estudiar la educación también implica reconocer el momento histórico y social en el que se desarrolla el fenómeno.

Investigar también es aprender a cambiar de rumbo

Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia doctoral es que la investigación no siguió exactamente el camino imaginado al principio.

El problema inicial se transformó. Las perspectivas teóricas se ampliaron. Los espacios de investigación cambiaron. Los instrumentos tuvieron que adaptarse. Y las formas de analizar la información también evolucionaron.

Todo esto muestra que construir una metodología es, en buena medida, aprender a tomar decisiones frente a aquello que la investigación va revelando.

¿Cómo construir una metodología coherente?

A partir de la experiencia compartida en el webinar, podemos pensar una ruta de trabajo para quienes están construyendo su propia investigación:

  1. Identifica el fenómeno que quieres investigar. Parte de una inquietud concreta relacionada con tu experiencia, tu campo o tu contexto.
  2. Formula y delimita el problema. Convierte la inquietud inicial en una situación investigable.
  3. Construye la pregunta de investigación. Define aquello que realmente quieres comprender, explicar o transformar.
  4. Establece los objetivos. Aclara hacia dónde quieres llevar la investigación.
  5. Define cómo entiendes la realidad. Reflexiona sobre tus posiciones ontológicas y epistemológicas.
  6. Explora diferentes caminos metodológicos. No elijas una metodología únicamente porque sea habitual en tu disciplina.
  7. Selecciona los instrumentos que respondan a tu problema. Cada herramienta debe tener una función dentro del proceso.
  8. Prepárate para ajustar el camino. El trabajo de campo puede revelar situaciones que no estaban previstas.
  9. Organiza y analiza la información. Utiliza las herramientas que realmente te ayuden a encontrar relaciones y construir categorías.
  10. Dialoga con otras voces. Contrasta tus interpretaciones con participantes, expertos, docentes y otros investigadores.
  11. Construye conocimiento a partir del recorrido. La metodología no solo permite llegar a resultados; también puede transformar la manera en que comprendes el problema.

La metodología como camino y no como obstáculo

Construir una metodología puede generar dudas. ¿Será adecuado este enfoque? ¿Elegí los instrumentos correctos? ¿Qué ocurrirá si la realidad cambia? ¿Cómo voy a analizar toda la información?

Estas preguntas forman parte del proceso.

La experiencia de Yolima muestra que la metodología no tiene que convertirse en un obstáculo que detenga la investigación. Puede ser precisamente el espacio donde aparece la creatividad del investigador para diseñar el camino que necesita su problema.

La metodología no es el obstáculo: es el primer camino y uno de los principales dentro de la investigación.

De la intuición al conocimiento

Una investigación puede comenzar con una intuición, una experiencia o una pregunta aparentemente sencilla. Pero convertir esa inquietud en conocimiento requiere tomar decisiones, construir preguntas, revisar perspectivas, seleccionar herramientas, escuchar a otros y estar dispuesto a transformar el propio camino.

La metodología conecta ese punto de partida con la posibilidad de producir conocimiento de manera rigurosa y situada.

Por eso, más que preguntarnos cuál es la metodología correcta en abstracto, conviene preguntarnos: ¿qué camino necesita mi investigación para responder de manera coherente a la pregunta que estoy construyendo?

Como muestra la experiencia compartida en este webinar, investigar también es aprender a orientarse. Y, en ese recorrido, la metodología puede convertirse en el instrumento que transforma la intuición inicial en una investigación capaz de construir conocimiento.

Claves para recordar

  • La metodología debe responder al problema y a la pregunta de investigación.
  • No existe una única ruta metodológica válida para todas las investigaciones.
  • Las decisiones ontológicas y epistemológicas influyen en la manera de investigar.
  • Los instrumentos deben elegirse según lo que se quiere comprender o estudiar.
  • La realidad puede exigir ajustes durante el proceso.
  • Las voces de los participantes pueden contribuir a la construcción teórica.
  • Las herramientas digitales y artesanales pueden complementarse.
  • La metodología necesita rigor, pero también capacidad de adaptación.
  • Investigar implica estar dispuesto a cambiar de perspectiva.

Escribe aquí la introducción. Presenta el tema, el contexto y la pregunta que guía el artículo. Un párrafo corto engancha más que uno largo.

Segundo párrafo de la introducción. Puedes incluir enlaces y negritas desde la barra del editor de texto.

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Un subtítulo menor, si hace falta

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“Una frase destacada del artículo o del webinar que resuma la idea central.”

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Subtítulo de la segunda sección

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Cierra con una conclusión breve y, si aplica, una invitación a la acción.

Referencias

  1. Apellido, N. (2026). Título de la obra. Editorial.
  2. Apellido, N. (2025). Título del artículo. Revista, 12(3), 45–67.
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